lunes, 5 de diciembre de 2011

¿Podemos cambiar nuestra identidad?

Tras ver un par de veces más el vídeo de "Do the oposite" de la serie de Seinfeld acabo de darme cuenta que dos personas muy cercanas a mí también vivieron una experiencia parecida a la que se propone en dicho vídeo. 

Estas dos personas, amigos y exparejas mías, pasaron por una misma etapa, la de preguntarse qué hacer en sus vidas. La razón de que surgiese ese planteamiento en sus mentes era que no estaban contentos con la vida que llevaban. Uno, aun con sus 24 años seguía actuando como si 15 años tuviese. Tomaba decisiones equivocadas y era más bien poco responsable. Cerraba los ojos ante las dificultades de la vida y sentía cómo todo aquello que le rodeaba se le escapaba de las manos (sus amigos, pareja, familia...). Los últimos meses que pasé con él no hacía más que repetirme que "quería cambiar de vida" aunque lo que realmente significaba es que quería dejar de ser la persona que era. Tras unos meses lo dejó todo, familia, novia, amigos..... y el resultado ha sido el mismo. Él sigue siendo él solo que con unos cuantos años más y quizá aún más harto de la vida que le persigue y que es incapaz de cambiar.

La otra persona de la que hablaba, un pelín egocentrista, muy inseguro, no muy hábil con las mujeres y con las características propias de un músico bohemio, tras romper con una de sus exparejas quiso irse a otra zona de España para empezar "una vida nueva" donde nadie le conociese y poder enmendar los errores de su entonces vida presente. Al final no se atrevió a realizar dicho viaje no sólo porque no estaba convencido de poder hacerlo sino porque también yo le indiqué que no le sería tan fácil cambiar de vida pues el primero que tenía que cambiar era él. Algo mejor le ha ido que al anterior, pero sigue quejándose de algunos aspectos de su vida.

Creo que, al igual que le ocurre al personaje de la serie de Seinfeld, si queremos cambiar nuestra vida primero debemos cambiar nosotros mismos. En caso contrario lo único que estaremos intentando es adaptar, con una nueva actitud, nuestro entorno a nosotros. Si nada cambia en nosotros mismos nuestro entorno seguirá comportándose ante nosotros del mismo modo. Por ejemplo, en el video, el protagonista decide, en contraposición con otras veces, acercarse a una mujer e intentar charlar con la esperanza de ligar con ella. Pero aunque realiza la acción opuesta su comportamiento no deja de ser opuesto a su forma de ser y por lo tanto la situación con respecto a resultados anteriores no cambia.

Cambiar nuestra forma de ser, es decir, nuestra identidad, no es fácil. Antes debemos ser reflexivos ante nosotros mismos, ser conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y los resultados que obtenemos. Es un proceso doloroso para la persona ya que es probable que al principio no quiera reconocer el origen de sus problemas (como el alcohólico que no reconoce tener un problema con el alcohol). Deberemos pues, explorar otras vías de conducta y de relación con aquello que nos rodea y ser conscientes a base de prueba y error de aquello que funciona y lo que no.

Aprendemos a través del error y por lo tanto, cuantas más veces tropecemos ante diferentes piedras más aprenderemos acerca del camino que seguimos, el que hemos seguido y que querremos seguir en un futuro, es decir, seremos conscientes de nuestra propia identidad.

Para terminar con mi primera entrada, recomiendo ver la película "atrapado en el tiempo" (también llamada "el día de la marmota") donde el protagonista se ve condenado a revivir, una y otra vez, el mismo día. En ella el protagonista se ve obligado a sufrir una crisis de identidad, a través de la cual descubrirá quién es quien quiere ser.

Iris.

1 comentario:

  1. Hola Iris

    Buena conexión con "atrapado en el tiempo", una buena metáfora (es como una reinterpretación occidental del karma, ¿no? ;)

    Buen análisis, profundo y complejo. Le falta tal vez más nivel de detalle, pero creo que globalmente lo has entendido perfectamente. Y eso es casi lo más importante. Genial que lo hayas comparado con casos reales, a ver si hoy podemos profundizar en ello.

    Un saludo

    Alejandro

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